✍️ Escribir para sanar: cuando las palabras se vuelven refugio.
- Lorena Alonso
- 25 sept 2025
- 2 Min. de lectura

A veces uno escribe para ser leído. Pero muchas más, uno escribe para sobrevivir. Durante años pensé que escribir era solo un oficio académico o profesional. Hasta que descubrí que, en realidad, era una forma de hablar con uno mismo sin interrupciones, de mirarnos en un espejo de papel y tinta.
La escritura se convirtió en un desahogo. No importaba si el resultado era “bonito” o “perfecto”; lo importante era que cada palabra que ponía me aligeraba un peso invisible.
La escritura como terapia
Hay cosas que no podemos decir en voz alta, pero que encuentran salida en las páginas. Escribir es una forma de terapia silenciosa: ordena los pensamientos, aclara emociones y convierte el caos en algo que, al menos, tiene forma. Cada vez que escribía, era como abrir una ventana en medio de una habitación oscura.
Encontrar respuestas en lo que narramos
Lo más sorprendente es que, al escribir, muchas veces encontramos respuestas que no sabíamos que buscábamos. Historias que parecen ficción terminan revelando dilemas personales. Personajes inventados se vuelven espejos de nuestras propias sombras. Y en esa catarsis, descubrimos verdades que estaban esperando dentro de nosotros.
El nacimiento de un libro
De ese proceso íntimo y terapéutico nació un libro. Años de escritura que parecían monólogos conmigo misma terminaron transformándose en una obra que hoy ya está disponible, tanto en Kindle como en pasta blanda, a través de Amazon.
No quiero contarte demasiado aún, porque creo que cada lector debe descubrirlo en su propio tiempo. Pero sí quiero confesarte que cada página está atravesada por esta búsqueda: sanar a través de la palabra, reconciliarme con mis propias preguntas y compartir un pedazo de mi viaje.
👉 Puedes encontrarlo aquí: https://a.co/d/0GpPsrX
Una invitación
No todos necesitamos publicar un libro. Pero todos podemos escribir. Aunque nadie más nos lea, aunque no lo mostremos a nadie. Porque escribir es un acto de honestidad radical con uno mismo.
Si alguna vez te has sentido perdido, confundido o cargado de emociones que no caben en tu pecho, te invito a intentarlo: toma un cuaderno, escribe aunque no tenga sentido. Tal vez descubras, como yo, que escribir no es solo contar historias, sino encontrarte a ti mismo en el proceso.
✨ Porque a veces las palabras no son solo palabras: son refugio, son respuesta, son catarsis.






Comentarios